Mostrando las entradas con la etiqueta Imputabilidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Imputabilidad. Mostrar todas las entradas

10 diciembre 2008

Primero, que baje la pobreza

El ministro de la Corte Suprema Carlos Fayt respondió a la prensa, cuando le preguntaron su opinión sobre la baja de la edad de imputabilidad: “¿Puede usted bajar el desamparo, la exclusión social, el hambre, el desempleo, la miseria? Baje eso y después le voy a contestar yo sobre la baja de la edad”.
Fayt se sumó de ese modo a la polémica que tiene como eje la edad de imputabilidad y la ley penal juvenil. Reclamó que “dejen a los jueces tranquilos” y pidió al Congreso que vote leyes que permitan una política de Estado sobre los más chicos.
“Es necesario que el Congreso se ocupe profundamente como una política de Estado de la situación de los menores. Visiten ustedes, los medios –dijo dirigiéndose a los periodistas–, los establecimientos de detención de menores. Tendrán vergüenza, pero háganlo. Dejen a los jueces tranquilos”, dijo Fayt durante una entrevista televisiva.

Hoy en Página/12, vía Reseña de Niñez y Adolescencia en los Medios de Periodismo Social


(Para los de lejos: en la provincia de Buenos Aires ha vuelto a debatirse la idea de bajar la edad de imputabilidad de los menores a 14 años, como una "solución" para mejorar la seguridad de los ciudadanos. La iniciativa, que en otras épocas fogoneó el defensor de la mano dura Juan Carlos Blumberg, es propuesta hoy por el gobernador Daniel Scioli, nada menos).

27 mayo 2005

Víctimas de la violencia institucional: otros nombres, otras historias

Son apenas nombres. Los vemos todos los días en algun mail que recibimos, en algun pantallazo fugaz a una pancarta (para la tele son noticia apenas tres minutos), en alguna madre que llora.
Son nombres y apellidos, pero ninguno se llama Blumberg. Ninguno tiene ni tendrá marchas para pedir justicia por su vida truncada en plena juventud, a veces en plena niñez. Por ninguno habrá una plaza brillante de velas
Son nombres. Pero se puede saber más.
Son nombres que pueden contarnos más, que pueden contarnos historias.
Camila Arjona, de 14 años, embarazada, asesinada por policías ebrios. Victor Vital, asesinado en una villa de San Fernando por un policía que fue absuelto el pasado 18 de mayo. Martín Suarez (17), golpeado hasta la muerte por un civil y dos policías, que también fueron absueltos.
Oscar Humberto Aredes (19), Roberto Antonio Argañaraz (24) y Agustín Antonio Olivera (20) , fusilados en Ingeniero Budge por tres policías bonaerenses, dos de los cuales están prófugos de la justicia hace siete años.
Florencia Ramirez, 6 años, asesinada de un balazo en la cabeza por un policía, el 11 de julio de 2001. Alejandro Avalos, de 14 años, murió al derrumbarse la losa de la ex fábrica aceitera Sasetru en el Polo Petroquímico de Dock Sud (partido de Avellaneda, sur del Gran Buenos Aires), cuando buscaba hierros viejos para vender.
Andrea Viera, golpeada y torturada en la comisaría 1° de Florencio Varela. Martín Quintana (19), David Moreno (14) y Sergio Ferreyra (19), muertos por el gatillo fácil en Córdoba.
Mientras tanto, quienes ven solamente la parte de la realidad que les conviene, pretenden bajar la edad de imputabilidad a los menores, pretenden castigar a los chicos, como si los responsables de la violencia en nuestro país fueran precisamente quienes más la padecen.
Hay otras voces, hay quienes se oponen, pero hace falta saber más, hace falta difundir que también la policía mata, y no hay marchas. Hace falta decir todos los días que el abandono, la marginalidad, la miseria y el hambre, son otras, tal vez las peores formas de violencia.